Mutilación genital femenina

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Mutilación genital femenina 2018-07-18T11:05:55+00:00

Aunque la realidad de la mutilación genital femenina afecta a millones de personas en el mundo, sigue siendo totalmente desconocida e invisible en muchos países donde apenas se practica y donde las poblaciones no han oído nunca hablar de ello. A pesar de todo, la terrible realidad del corte de clítoris es cada vez más visible gracias a las campañas de sensibilización y a los testimonios en primera persona muchas de sus víctimas.

El factor mediático y el trabajo de campo de cientos de organizaciones ha hecho que el problema sea hoy una prioridad en la agenda, pero la erradicación de la mutilación genital femenina es una realidad aún muy lejana en el tiempo. Muchos gobiernos africanos han prohibido la práctica en sus países, pero no existen herramientas para realizar el seguimiento de esa prohibición, que además tiene daños colaterales muy graves: las mutilaciones se realizan ahora de forma clandestina y si cabe en condiciones más precarias, sin asistencia sanitaria profesional y con una absoluta falta de higiene, multiplicando el riesgo de enfermedades, complicaciones graves e incluso la muerte. Por ello, la prohibición en los países cuyas poblaciones practican la ablación no sólo disuade de realizar la extirpación del clitoris de las niñas, sino que pone en mayor riesgo aún la salud y la vida de las víctimas.

Un cambio legislativo en el ámbito internacional y una declaración de intenciones se antoja totalmente insuficiente para erradicar un problema estrechamente vinculado con la comunidad y la cultura. Es en las comunidades donde hay que volcar el 100% de los recursos para explicar todos los perjuicios que la mutilación genital tiene sobre las niñas y las mujeres, y para evitar a largo plazo que esta terrible practica siga produciéndose.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2014), la ablación de clítoris o mutilación genital femenina es la eliminación de tejido de cualquier parte de los genitales femeninos por razones culturales, religiosas o cualquier otra sin fundamento médico. La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar.

La Organización Mundial de la Salud clasifica cuatro tipos de mutilación:

  1. Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).
  2. Excisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.
  3. Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.
  4. Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

La ablación es una práctica tradicional y sus practicantes creen que potencia la belleza, el honor, las posibilidades de matrimonio, el estatus social y la castidad de una chica. Los padres fomentan la mutilación creyendo que así protegen el honor de la familia y los intereses de sus hijas. Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que en el mundo hay entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas que sufren las consecuencias de la mutilación genital.